dilluns, 5 de juliol de 2010



Aún era de día. Ya no había tráfico y se oían el susurro de las voces y el ruido de los pasos. A eso de las diez, cuando íbamos Campos Elíseos abajo, me pregunté si alguna vez iba a hacerse de noche y si no iría a ser ésta una noche blanca, como las de Rusia y los países nórdicos. Íbamos sin meta, teníamos toda la noche por delante. Aún quedaban manchas de sol bajo los soportales de la calle de Rivoli. Estaba empezando el verano; pronto nos iríamos. ¿Adónde? Aún no lo sabíamos. Quizá a Mallorca; o a México. Quizá a Londres o a Roma. Los lugares no tenían ya importancia alguna. Se confundían unos con otros. La única meta de nuestro viaje era ir AL CORAZÓN DEL VERANO, a ese sitio en que el tiempo se detiene y las agujas del reloj marcan siempre la misma hora: mediodía.

Patrick Modiano, En el café de la juventud perdida

2 comentaris:

Pautu ha dit...

Has quedat molt bé a la foto, amb la tatuadora del Jack Shephard.
Però si has trobat el corazón del verano comparteix-ho, home.

StealthCrystal ha dit...

that summer feeling's gonna haunt you