dimecres, 27 de maig de 2009


Estábamos deseosas de conseguir un trabajo. En casi todos los sitios a los que íbamos dejábamos una solicitud de empleo. Pero, una vez contratadas como lijadoras de muebles, no podíamos creer que eso fuese lo que en realidad hacía la gente durante todo el día. Lo que habíamos imaginado que era el Mundo era en realidad resultado del trabajo de alguien. Cada tramo de acera, cada galleta salada. Todo el mundo tenía que pagar para poder disfrutar de una alfombra podrida y de una puerta. Horrorizadas, dejamos el trabajo. Necesitábamos tiempo para definirnos a nosotras mismas, para elaborar una teoría sobre quiénes éramos y ponerle música.

Miranda July, Nadie es más de aquí que tú

dilluns, 25 de maig de 2009

Dylan(s)

Al Primavera, a més de Neil Young, podrem veure dos pseudo-Dylans, un d'acústic folkie i un d'elèctric.

El primer es un suec guapito de cara que deu passar-se el dia bevent bourbon i fumant per a que la veu li soni així de rogallosa.



El segon és un jove universitari de Chicago amant de les Wayfarer que obviament tocarà a l'escenari Ray Ban, no sabem si amb ulleres o no, ja que toca a les 12.



Y tú, ¿qué época de Dylan eres?

dijous, 14 de maig de 2009

I want you, I don't want you

dilluns, 11 de maig de 2009

alegrias del incendio

-¡Fuego! ¡Fuegooo!
Cuando se oyó este grito, yo estaba haciendo el amor con Yasuko Ono por tercera vez. Para entonces, un humo negro ya se estaba filtrando por debajo de la puerta de la habitación, como si fuera una lengua achatada. Aparté el brazo de Yasuko, que al parecer no había oído nada por el clímax de unos momentos antes, y, a pesar de que ella no quería soltarme, me levanté.
- ¡Huyamos! ¡Es un incendio!

Yasukata Tsutsui, Estoy desnudo

dissabte, 9 de maig de 2009

amor, sexe, noms de nen



També es pot ser creatiu fent de llibreter.

dijous, 7 de maig de 2009

nadie se va a reír

De pronto comprendí que no fue más que una ilusión haber pensado que cabalgamos nosotros mismos en nuestras propias historias y que dirigimos su marcha; que en realidad es posible que no sean, en absoluto, nuestras historias, que es más que probable que nos sean adjudicadas desde fuera; que no nos caracterizan; que no podemos responder de su extrañísima trayectoria; que nos raptan, dirigidas desde otra parte por fuerzas extrañas.

Milan Kundera, El libro de los amores ridículos